Cómo tomar decisiones difíciles con confianza: la balanza de lo positivo

Yolanda Sáenz de Tejada, poeta, poesía Mujeres 50 60 años

Tomar una decisión es más importante que acertar.

Léelo otra vez.

Más importante que acertar.

 

Y cuando por fin nos decidimos, nos basamos en la lista de “pros y contras”.

Esa de coger el folio.

Partirlo por la mitad

y poner a la derechita lo que puede salir mal (que en tu cabeza, depende del día, suele ser casi todo)

y lo bueno (que tiene la misma intensidad o pobreza)

 

Pero reina, quedarse quieta es la única forma de oxidarse.

De que la vida decida por ti (como la primavera con las flores).

Y eso es muy triste.

 

Hace tiempo aprendí un método que no va de restar miedos.

Va de sumar bonito (vamos, que lo hicieron para mí).

Lo llamo la “Balanza de lo positivo”.

 

Vamos a ello:

Coge dos recipientes (valen dos vasos o platitos).

Un folio, un bolígrafo o lápiz, y unas tijeras.

Olvídate de lo negativo.

 

Pon en un lado lo bueno de la Opción A.

En el otro, lo bueno de la Opción B.

Solo lo bueno.

Y de esas opciones, elige una de cada y valora, de las dos elegidas, cuál “pesa” más.

 

Cuál te da más paz (o guerra elegida).

Cuál te hace sonreír ahí a tope, con arrugas.

(Y con la que te mueres de miedo, pero te hace grande, sentir orgullo, valentía).

 

Esa es.

Aunque tu madre, amistades, o la lógica que las parió digan otra cosa.

 

Estamos a punto de cerrar el año.

Te gusten o no estas fechas, imponen.

Independientemente de que prefieras un potaje (como yo) a un trozo de turrón.

 

Haz un análisis rápido.

Si no has tomado ninguna decisión incómoda en estos 12 meses, ay, Purificación de los cielos, algo no va bien.

Porque las personas cambiamos.

Avanzamos.

Y tú no eres la misma mujer que eras en enero.

 

Crecer es elegir.

Y elegir es renunciar a lo que ya no te sirve (aporta).

 

Mi trabajo al final se resume en esto.

Yo no decido por mis clientas o alumnas.

No les digo qué camino tomar.

Me siento con ellas a sujetar esa balanza.

A mirarlas mientras escriben papelitos.

 

Para que sean ellas las que salten al vacío, pero con alas.

Y algo fundamental: las pongo en duda para que luego ellas no duden de sí mismas.

 

Así que este año, en la carta a los Reyes Magos, borra el perfume.

Los zapatos,

el viaje (salvo que sea la decisión)

y regálate una balanza para esa decisión que llevas meses tragándote y removiéndote.

 

Y si quieres que salte contigo, cuéntame.

 

(La fotito de una decisión maravillosa del año pasado: vivir en la aldea una semana cada mes y medio y todo el verano)

www.yolandasaenzdetejada.com

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