Tu boca, el cable de mi teléfono…

Pero siempre,

cuando colgamos,

o te vas,

o dejas afónico

mi pensamiento,

le corto las venas

al teléfono

para poder gritarte

con mi silencio:

 

Amor,

después de tanta

charla,

se me han quedado

muchas palabras

entre el corazón y

la garganta.

 

 

 

***

Pedazo de jueves que me amanece en el corazón hoy…

Os contagio de alegría, queridos.

Feliz “hornada”

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