Yo, mujer, me declaro a mí misma y a vosotras. 8 de marzo, “Día de las Mujeres Unidas”. Manifiesto de Yolanda Sáenz de Tejada

8 de marzo, “Día de las Mujeres Unidas”. Manifiesto de Yolanda Sáenz de Tejada 

Yo, esta mujer que se levanta cada día con la alegría brotándole de los pechos y con la boca gritando ternura:

Os cuento, en la más absoluta intimidad (que es la que practico siempre con vosotras, sabiendo que no me haréis daño), que he sufrido bulling profesional.

Que, desde que era niña, he tenido episodios de acoso (como la mayoría de las mujeres) y que, en su mayoría, eran personas conocidas.

Que he perdido a seres queridos y que algunos vivos me han reventado el corazón.  Que varios amigos, “jartos” de comérselo con las manos, se han levantado de la mesa, dejándome los restos y su desprecio sobre el mantel.

Canallas,

se olvidaron

del amor que les entregué.

 

Que he amado por encima del bien y que he visitado a menudo el infierno (bendito diablo que ahora me protege).

Os confieso, a vosotras que me leéis cada día, que cuando era joven me sentía incomprendida y que conviví muchos años con la droga (aunque nunca la probé). Que vi como se llevaba a los míos y lloré cuando castigó con la muerte a aquel hombre maravilloso al que amé.

Que me han amenazado, en persona y por mail, con pegarme una paliza y me han robado a punta de puñal.

He vivido, con la impotencia de la ignorancia, como mi íntima amiga Sonia moría en la calle, ejerciendo la prostitución y más sola que una mierda en el asfalto.

Que me han dicho que no demasiadas veces y que me he quedado sin trabajo unas pocas, y que mis proyectos, por ser mujer, ha contado lo que un escupitajo en mitad de la calle.

Resumiendo: como la mayoría de vosotras…

Por eso, y por todo lo que he crecido, gracias a los que siempre estuvieron sujetándome la vela en lugar de quitarme la cera y porque lo más hermoso siempre me queda por vivir, declaro lo siguiente:

  • Que le agradezco a la vida cada mañana que me consienta con esta felicidad desbordante que me brota por genética y por esa educación en el agradecimiento que la madre que me parió me inculcó, y que os agradezco, infinito, que me leáis cada día, que me apoyéis y que me améis como a una igual.
  • Que mi mayor talento es la memoria selectiva y que me quedo con lo bueno de los que se fueron. Con el presente, y con las personas de bien.
  • Que educo a mis vikingas no para salvarlas, que eso no aporta soluciones, sino para levantarse cuando alguien les reviente los sueños a ellas o a sus amigas y las empujen al vacío (que les tocará. Espero que me lo cuenten y vivir para ayudarlas);
  • Que intento, al menos tres veces al día, pensar en cómo ayudar a otros (en el supermercado, en el metro, en las redes sociales…) porque ser de utilidad social es un súper poder.
  • Que elijo a mis amigos muy selectivamente y privo de mi presencia a quienes dejaron de serlo (sí, soy pedante, pero aquí me lo puedo permitir);
  • Que selecciono los trabajos que quiero y estoy entrenando para vivir cada día con menos;
  • Que adoro a mis padres y hermanos y les juro amor eterno casi todos los días;
  • Que estoy enamorada y no creo en el amor para toda la vida, sino en amar sobre todas las cosas.
  • Que mi misión de fabricar alas para otras mujeres me hace crecer infinito, porque no hay mayor salario emocional que contribuir a que seáis visibles. Vuestras alas son mi gran motivación.

Sobre todo, que soy feliz porque lo he elegido y porque entierro lo negativo tan pronto como sucede. Eso sí, no lo olvido, lo proceso y tomo medidas.

Me perdono,

te perdono,

y te despido.

 

Y, queridas damas, que me quiero con mis arrugas, mi inglés básico e imperfecto, mis áreas infinitas de mejora y mi cuerpo de guitarra (a veces desafinada).

Que me quiero y que he dejado de pensar que hay mujeres mejores que yo o que han tenido más suerte, y que ya no quiero ser la más guapa del baile.

Cada mujer lleva detrás una guerra y un montón de mierda que le han querido echar. Sí, cada una de nosotras.

Querernos y ayudarnos es nuestra deuda pendiente y aquí estamos para saldarla juntas.

Juntas cada día y, sobre todo, hoy, el 8 de marzo, al que a mí me gusta llamar: “día de las mujeres unidas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comment

  1. Ana Sánchez Moreno dice:

    Me declaro adicta a tus palabras, a tu fuerza, a tu alma…
    Ojalá más como tú.
    Ojalá tod@s como tú.

    Bendita tú eres.

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